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sábado, 6 de junio de 2015

Terror en el parque

Soñando anoche, rectifico, mas bien teniendo pesadillas anoche, las que me dejaron mal despierta e insomne a las 2:50 am, tuve una triste y aterrorizante noche. Estábamos muchos, todos los que conozco, y montones de otros que no, en un gran parque de diversiones que prometía una jornada inolvidable, una aventura nunca antes vivida, un episodio donde se entraba al parque siendo alguien y saldría siendo una persona diferente...distinta y con una visión muy cambiada. Había gente en la montaña rusa, no se reían, lloraban, la parte fuerte del recorrido tenía una caída libre muy fuerte tan fuerte que había gente que moría en el carrito, sus familiares abajo gritaban y lloraban desesperados para sacarlo pero nadie paraba los vagones llenos de gente asustada, desesperada y fallecida en el trayecto...opté no montarme, seguí caminando y me encontré  otra atracción muy popular, llena de gente, la gente enardecida, eufórica, brincaban enérgicos, golpeaban y se quitaban los unos a los otros pisándose las cabezas, me acerqué lo suficiente para leer Tómbola, y el juego resultaba mas oenos asi, venía un funcionario del parque y lanzaba víveres, ganaba quien atajaba mas y quien lograba hacerse de víveres marcados con mayor puntaje, los llamaban Ases y eran justamente los que esta horda de gente buscaba con mas ahínco, tanto asi que no importaba el método de obtenerlo, el juego entonces entraba en una especie de pelea de gladiadores donde las personas se mataban a golpes por el As en cuestión.  Esa tángana terminaba cuando el parque dejaba de lanzar víveres. No participé de este juego tampoco...
Seguí mi camino en busca de una atracción menos salvaje, me conseguí con un salón muy iluminado y bien arreglado con menos gente que la Tómbola, pero si estaba llena de gente, lo raro era que todos lucían felices, todos uniformados, repetían un mismo diálogo una y otra vez y lo alternaban con risas y gritos de euforia, muy raro, mi curiosidad era mucho, pude asomarme a ver de que trataba, era un casino, ganaban en todas las máquinas, metían centavos y caían millones de billetes verdes, lucía muy divertido, salvo por el extraño comportamiento de esos seres deshumanizados como autómatas, como sin alma, noté con la cercanía que la risa era para contrarrestar sus propios pensamientos, el llanto de los que estaban en las otras atracciones del parque...me asusté mucho, no entendí como era ser como ellos, y me escapé en busca de la siguiente parada del parque. Fue donde entré, decía casa del terror, no había fila ni gente esperando para entrar, no había gente llorando, ni riendo a carcajadas, de echo era la mas silenciosa de las atracciones...entré, comencé a caminar, caminar y caminar, veía fantasmas del pasado, no me asustaban, sabía que eran inofensivos,seguía caminando, aparecieron salones de chat la gente entraba a opinar sobre cosas, y terminaba peleando con todos, era un salón lleno de espejos, y las paredes se iban juntando, nadie se daba cuenta, porque el movimiento era tan imperceptible y la gente estaba tan ensimismada en sus monólogos, que no sentían que cada vez se hacía mas pequeño el salón, participé un rato, me aburrí y me asusté y me salí antes de que fuera tarde...seguí caminando en la casa del terror, entré en el cuarto de fuego, o quemabas o te quemaban, vi arder a unos cuantos y me salvé a tiempo...escapando me encontré un letrero que decía salida, había un panel electrónico había que oprimir botones y acertar para encontrar la salida, lo hice muchas veces sin éxito, menos en las dos últimas veces que acerté, cada vez que acertaba se encendía un audio de aplausos y fanfarrias de victoria, se iluminaba todo el salón de luces de colores y se abría la puerta, cuando se abría había un muro de concreto con un letrero que invitaba a probar de nuevo. Era un engaño, por allí no era la salida...Me cansé, y quise salir de la casa del terror, fue cuando caí en cuenta que no había escapatoria posible, había que andar muy sigilosamente y caminar despacio porque el resto del camino estaba lleno de huecos, baches, obstáculos, charcos y unas compuertas que se abrían y uno caía como en un túnel en un tobogán negro tras un sonido de balas y metralletas...y unas luces rojas que asustaban hasta el mas valiente, ya me sentía, muy cansada, fatigada, me faltaba el oxígeno, quería salir... No encontraba el camino de regreso, no quería seguir hacia adelante, estuve unos minutos paralizada, en esa casa del terror que no divertía a nadie, larga y oscurísima, cada vez mas, subí la cabeza y vi un letrero alto, inalcanzable (casi) decía salida de emergencia...como subiría hasta allá, y si subo y está cerrada la salida de emergencia algo tan paradójicamente típico, ya estoy cansada, comencé a buscar la forma entre tanta oscuridad y conseguí la pared del recinto con una escalerilla paupérrima, de tramos rotos y llena de telarañas habían alacranes caminando por esa pared...con muchísimo miedo, opté salir por ese camino, fue duro, peldaños que se caían, alacranes que se acercaban demasiado a mi piel, oscuridad que me aturdía...lo logré...salí...me encandiló el sol, me senté allí a esperar retomar fuerzas, a esperar que mi pulso se normalizara, cuando vine en mi de nuevo estaba en el piso de Maiquetía...volteé y vi el parque se llamaba Venezuela, hubo atracciones que no probé, mucha gente quería escapar y no podían, otros lloraban desconsolados, la escena era muy triste, y yo no podía hacer nada...de hecho notaba que yo los veía a ellos pero no ellos a mi, entre ellos y yo había un espejo, para que nadie viera fuera del parque, fue una muy fuerte pesadilla...fue triste y a la vez esclarecedora...no pude dormir mas.

domingo, 15 de febrero de 2015

Pasaje, fecha y asiento

Ya tenemos pasajes, fecha y asientos. Volaremos a un destino menos hóstil, sin carencias, demencias y peores tendencias. No nos iremos de Venezuela, ella vendrá con nosotros, en nuestros corazones, en nuestras memorias, en el sentimiento y el afán de algún día ver su victoria. Nos vamos buscando hacer realidad nuestros sueños truncados, expropiados, imposibilitados, no somos el soberano, solo somos unos ciudadanos correctos y eso nos ha puesto en gran desventaja en nuestro país. No nos hacemos de nada que no sea nuestro y esos valores no son bien entendidos por las mayorías, pasamos por pendejos por no ser vivos; pero estamos felices de serlo. Nos vamos buscando hogar, serenidad y oportunidades, sin nada certero, pero con muchas ganas e ímpetu de logro, nos llevamos nuestros talentos, fortalezas, dones y perseverancia, dejamos mucho, demasiado, pero sintiendo que al irnos abrimos camino para quienes se quedan, creemos que sembraremos para que quienes dejamos cosechen junto a nosotros,  no nos vamos porque queremos, nos vamos porque aqui no podemos mas, no nos quedamos por que el futuro llega a diario y se va rapidito, con mucha frecuencia se lo lleva el hampa, otras veces el cansancio y la enfermedad, antes que se nos acabe el futuro vamos tras el, corriendo y encaramandonos, porque ya no somos los jóvenes que solíamos ser, esa madurez que llegó para quedarse, nos llena de energia para lograrlo. Que Dios nos guíe.

viernes, 6 de febrero de 2015

El país y yo

El país y yo...

Soy Venezuela, nadie puede irse de su país porque el país es su gente.


Yo pienso que Venezuela es como un gran cuerpo humano, y cada persona es una célula, el cuerpo puede estar formado por células buenas y otras que no...  

Cuando crece la población de células malas se produce un desequilibrio al cual llamamos cáncer, eso es exactamente lo que nos viene pasando, somos Venezuela pero las células malas han estado creciendo anormalmente...y han producido tumores en distintos órganos...es una situación grave y delicada, en esa realidad enfermiza, algunas células en el acto de preservar al todo, se mudan de órgano, se van a otras partes del cuerpo donde puedan crecer sanas y cumplir sus funciones dentro del todo. 


Uno puede mudarse de dirección pero eso no es irse de Venezuela, irse de Venezuela puede ocurrir incluso viviendo dentro del país, por ejemplo, cuando alguien hace algo con mucho potencial malvado y afecta negativamente los bienes, personas y funciones del país, se va de Venezuela, aunque ocupe su territorio, pero cuando se va alguien amando su historia, su cultura, alguien que oyendo musica venezolana  estando fuera sufre, es porque no se ha ido de Venezuela, y nunca se irá, leerá, narrará a sus hijos, extrañará y no olvidará a Venezuela. 

La gente se va de sus límites pero ni queriendo se van de Venezuela, la gente que ama al país no lo deja solo, forma pequeñísimas Venezuelas donde va, muchas veces con todo, con sus mejores fortalezas y dones y otras hasta con sus debilidades y defectos, Venezuela no se acaba, se separa en múltiples pedacitos, se amplia, se preserva, se reproduce en muchas formas distintas. 


       Por mas que yo quisiera no podría irme de Venezuela, porque mi historia familiar es la historia de este país, no puedo ser tan ingenua y pensar que porque ya no tendré dirección en Venezuela se borrarán los cuadros de Tovar y Tovar, se le caerán los textos a los libros de Eduardo Blanco, o quizás la letra del himno nacional dejará de ser de Vicente Salías solo porque son antepasados mios.


No es fácil perderse de la historia, deshacerse de sus triunfos y olvidar lo ocurrido. Nadie 100% venezolano, como el mejor cacao, puede irse de Venezuela, cuando alguien come un chocolate fabricado en cualquier país del mundo pero con cacao venezolano, uno come un poquito de Venezuela. Nadie  tan como un  buen ron añejado puede irse de Venezuela, cuando lo toman en otras partes del mundo, beben a Venezuela.

Nadie que sienta que su amor por el país es impresionante y enorme como el Salto Angel puede irse de Venezuela, nadie que crea que está en el mejor país del mundo con el peor gobierno de su historia, puede irse de Venezuela. 


Yo no, no me voy de Venezuela, seré Venezuela donde esté, me voy de este gobierno. Yo soy Venezuela pero este gobierno no es Venezuela. Es el cáncer, es el tumor, es el daño que ha producido tanto dolor. Ser Venezuela es mucho mas, solo quien es sabe a que me refiero, la esperanza será que algún día la rueda gire y el equilibrio vuelva, y quizás las pequeñas Venezuelas regadas por el mundo se junten de nuevo. Habremos vencido los tumores. Y regresaran nuestros hijos, quien sabe si nuestros nietos y siendo sumamente optimistas quizás regresemos nosotros, los que no nos fuimos de Venezuela porque somos ella.


domingo, 1 de junio de 2014

Los mediocres



Los pobre son solo votos para sus gobiernos mediocres. Una vez elegido el rey de turno son desechados sin piedad porque son un estorbo, son costosos pero de cuando en cuando les tiran limosnas a unos pocos para mantenerles la esperanza viva de ser los próximos en ser beneficiados por misiones sociales en las que se gasta mas en la campaña publicitaria y el despliegue comunicacional que en la misma misión, porque lo importante no es el beneficio ofrecido sino el mensaje dado, porque esos gobernantes mediocres y charlatanes saben que los pobres son la única forma que tienen de llegar al poder, solo con votos incultos, desesperados y mediocres.
Ningun gobernante serio llega al poder sin curriculum, sin obras que mostrar, sin experiencia, sin comprobada trayectoria a menos que se beneficie de los menos beneficiados. Por eso dicen que cada país tiene el gobierno que merece, si las mayorias eligen...y son electores mediocres pues ni modo...